Un gran frente liberal de cara a las elecciones legislativas de 2021 no puede incluir al radicalismo ni a Cambiemos.
Por Vanesa Caroni.

En días recientes, más concretamente el sábado 6 de mayo pasado, en una reunión virtual vía Zoom organizada por el grupo de WhatsApp "Coordinación Bulldogs", Ricardo López Murphy lanzó la propuesta de un gran frente "antipopulista" caracterizándolo del siguiente modo "... no diría que tenemos que hacer un frente liberal sino con los liberales. Si hacemos un frente sectario, excluyente, minoritario y testimonial, no vamos a llegar a ningún lado". Posteriormente, en el transcurso de su charla especificó que la coalición que ambiciona incluiría al radicalismo y a Cambiemos.
Ahora bien, planteado en esos términos, cabe preguntarse: ¿ Frente antipopulista ? ¿ Con el radicalismo y Cambiemos cuyo gobierno nefasto fue la continuación del régimen kirchnerista diferenciándose en tan sólo algunos matices ?
En la construcción de una alianza electoral pueden dejarse de lado algunas diferencias laterales, que recaen en temas secundarios pero con relación al núcleo esencial de la propuesta todos los espacios que la integran deben estar de acuerdo. Liberales y conservadores pueden hacerlo. Poner entre paréntesis ciertos temas cuyo tratamiento, incluso, puede postergarse en el tiempo pero en lo nuclear y esencial debe existir absoluto consenso. Las funciones del Estado, el rol del Banco Central, el manejo del crédito público, las regulaciones y controles, el funcionamiento del mercado, los bancos y el comercio exterior, la política social, las relaciones exteriores, el papel de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y la administración de justicia son cuestiones esenciales respecto de las cuales los liberales y conservadores mantenemos un pensamiento homogéneo, de absoluta coincidencia.
Queremos un Estado Mínimo, que no intervenga en la economía, un mercado libre con competencia perfecta, un comercio exterior abierto al Mundo sin restricciones a las exportaciones ni importaciones, sin medidas paraarancelarias ni licencias no automáticas, una política social que atienda a los sectores realmente vulnerables que viven en la indigencia o extrema pobreza dirigida a sacarlos de donde están lo antes posible, respeto por las Fuerzas Armadas equipándolas y remunerándolas adecuadamente y por las de seguridad permitiéndoles actuar libremente dentro de los límites de la ley y un Poder Judicial independiente, sin interferencias del poder político ni "aprietes" de alguna "mesa judicial" que sesione en los despachos oficiales.
Los radicales y Cambiemos no quieren eso. No creen en el mercado ni en la competencia perfecta. Pretenden corregir la distribución del libre mercado con la "redistribución" que diseñan los burócratas del régimen decidiendo arbitrariamente a quienes le habrán de quitar y a quienes le habrán de dar lo quitado. El macrismo utilizó esa práctica durante toda su gestión castigando al campo y a los sectores productivos y transfiriendo los recursos provenientes de la expoliación a los grupos improductivos, personas desocupadas por vocación y a una industria nacional ineficiente, anticompetitiva y prebendaria.
¿ Cómo convivirían radicales y cambiemitas, por un lado, con liberales y conservadores, por el otro ? ¿ Cuánto tardaría en fracturarse un bloque legislativo de una alianza como esa ? López Murphy señaló en la reunión referida que el está dispuesto a "tragarse varios sapos" pero no es una cuestión de comer sapos sino de construir un proyecto político posible, viable, creíble y con vocación de poder de cara a las elecciones legislativas de 2021 en un primer paso y a las presidenciales de 2023 como segundo, ya consolidados como la tercera fuerza política con posibilidades de acceder al poder en un escenario de segunda vuelta.
Si queremos que esto funcione no comamos sapos. Mantengamos la pureza ideológica y trabajemos todos juntos. Liberales y conservadores por la República. Como lo hicieron los próceres de la Generación del '80.